Biofrecuencia

La Biofrecuencia es una técnica basada en la aplicación  de tonos puros, no es tóxica, no es invasiva y no es ionizante.  Las frecuencias pueden alterar el ADN, destruir o fortalecer de forma específica a las células sin afectar las interacciones bioquímicas, deshacer las sustancias tóxicas y hacer que sean eliminadas del cuerpo, acabar con los patógenos que alteran las funciones del cuerpo y aumentar los sistemas de órganos a mayores niveles de rendimiento.


Como se aplica

Se aplica con transductores de alta calidad y de mediana potencia (Parlantes, tweeter, driver etc.) en la cual se emplea una o más frecuencias de todas las frecuencias del espectro audible y no audible. (infrasónicas, bajas. medias, agudas y ultrasónicas) Las frecuencias se generan electrónicamente con un generador de tonos puros y se aplican al paciente ubicando el transductor a centímetros de la zona con disfunción, manteniendo siempre las vías auditivas cerradas con orejeras de seguridad, para evitar la exposición de los oídos a una frecuencia estacionaria.


Que trata la Biofrecuencia.

La Biofrecuencia prácticamente trata dolencias de todos los sistemas, teniendo muy buenos resultados en el sistema óseo y muscular.


Videos de interés.


Sonidos Curativos Que Sanan tu Cuerpo y Emociones.

El Hombre y el Sonido

Desde tiempos antiguos el ser humano se ha interesado en las propiedades curativas del sonido y lo ha usado con fines rituales y terapéuticos. Éste interés se ha dado en todos los lugares y culturas del mundo.

En oriente se ha usado la recitación de mantras para curar o cambiar diversas situaciones, en México los Marakames (o chamanes) Wixárika o Huichol cantan para mover energías estancadas y en el Budismo tibetano se pronuncian las “sílabas semilla” (como el famoso OM) para conectar con la presencia espiritual de cada una.

Históricamente, uno de los grandes estudiosos del efecto del sonido sobre el cuerpo fue Pitágoras, quien investigó las reacciones que generaban ciertos acordes y armónicos sobre el organismo humano.

A partir de sus resultados elaboró ciertas secuencias sonoras que llevaban a las personas a cambiar su conducta y a sanar sus emociones. Con ellas logró inducir el sueño, contrarrestar el enojo y combatir los miedos de quienes les oían, entre otras cosas

Las Frecuencias de Solfeggio.

El origen de la antigua Escala de Solfeggio puede rastrearse al Himno a San Juan el Bautista (Ut queant laxis). El himno tenía la particularidad de que cada oración comenzaba con la misma sílaba que la nota en la que se cantaba y por ésta resonancia matemática se creía que las frecuencias eran capaces de inspirar al hombre a ser más “divino” o a acercar al hombre con su “creador”.

Las frecuencias de Solfeggio componen la antigua escala musical de 6 tonos (Ut-Re-Mi-Fa-Sol-La), Ut luego pasó a llamarse Do, que se usaba para componer música sagrada, incluyendo los hermosos y bien conocidos Cantos Gregorianos.

Se cree que estos cantos y sus tonos especiales podían impartir bendiciones espirituales cuando se cantaban en armonía. Cada tono de Solfeggio comprende una frecuencia que tiene el poder de equilibrar tu energía y de mantener tu cuerpo, mente y espíritu en perfecta armonía.

Pero los cantos y las frecuencias de los monjes Gregorianos fueron perdidas con el paso del tiempo y la humanidad parecía haberlas olvidado.

Hasta que apareció el Dr. Joseph Puleo, un médico naturópata y uno de los líderes mundiales en medicina herbárea, quien comenzó a investigar las frecuencias Solfeggio a mediados de los 70’s. Éste hombre nos acercó nuevamente a la creencia de que las vibraciones sonoras tenían un efecto importante sobre el comportamiento no sólo de nuestro cuerpo, sino también de nuestra mente y espíritu y abrió todo una nueva área en el campo de las terapias.

Las Terapias Sonoras en la actualidad.

Hoy en día existen muchas teorías que avalan las propiedades medicinales de la música y el sonido. Ciertos estudios neurocientíficos que señalan los beneficios que la música aporta a nuestro cerebro y cuerpo, como por ejemplo reducir el estrés y fortalecer el sistema inmunológico.

Siendo que los líquidos son particularmente receptivos a las ondas sonoras y aproximadamente un 60% del cuerpo humano está compuesto por líquidos, el mundo científico ha incorporado la idea de que los sonidos pueden utilizarse como frecuencias vibratorias de curación. De hecho, la frecuencia de 528 Hz es precisamente utilizada por genetistas hoy en día para reparar daños en el ADN humano.

Actualmente ya se están comenzando a establecer cada vez más centros de terapia de sanación sonora, donde se utilizan sonidos específicos pueden aliviar síntomas específicos del cuerpo o de la psique.


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